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marzo 23, 2026
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La ciberseguridad en las empresas ya no es una cuestión exclusiva del departamento de IT. En 2026, el 94% de los incidentes de ciberseguridad exitosos involucran comportamiento humano, según el informe Cybersecurity Forecast 2026 de Google Cloud. Eso significa que el perímetro de defensa real de cualquier organización no es tecnológico: son las personas que la forman.
En este artículo analizamos el estado actual de la ciberseguridad empresarial, las amenazas que más crecen este año —muchas de ellas potenciadas por inteligencia artificial— y por qué la formación continua de los equipos se ha convertido en la inversión de seguridad más rentable que puede hacer una organización.
En enero de 2026, Google Cloud publicó su informe Cybersecurity Forecast 2026, elaborado con la inteligencia de amenazas de Mandiant y la visibilidad global de Google. Las conclusiones son claras: mientras la inteligencia artificial democratiza las capacidades ofensivas, el factor humano sigue siendo el eslabón más crítico.
A nivel global, en el primer trimestre de 2025 se registraron 2.302 víctimas listadas en sitios de filtración de datos — el trimestre con más casos desde que se comenzaron a rastrear estos datos en 2020. Los ataques a cadenas de suministro en sectores de retail y alimentación generaron cientos de millones de dólares en daños solo en 2025.
En América Latina, el panorama es especialmente preocupante. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la OEA advierten de un déficit de talento en ciberseguridad que superará el medio millón de profesionales para 2026. Según el informe de Kaspersky 2024-2025, el 48% de las empresas en LATAM reconoce no contar con personal cualificado suficiente.
| País | Dato clave | Sector más afectado |
|---|---|---|
| México | 40.600 millones de intentos de ataque en el primer semestre de 2025. Más del 60% de empresas han sufrido ransomware o acceso no autorizado. | Banca, salud y manufactura |
| Brasil | Ciberataques aumentaron un 38% interanual. El 80% de las empresas sufrió al menos un incidente en el último año. | Sector financiero y tecnológico |
| Colombia | Aumento superior al 20% en delitos informáticos, según el Centro Cibernético de la Policía Nacional. | Administración pública y retail |
Cuando hablamos del factor humano en ciberseguridad, no hablamos de negligencia ni de falta de inteligencia. Hablamos de decisiones tomadas en fracciones de segundo, bajo presión o sin el contexto necesario para identificar una amenaza sofisticada.
Los escenarios más habituales son: un empleado abre un enlace en un email aparentemente legítimo de un proveedor; recibe una llamada de alguien que suena exactamente como su CEO y le pide credenciales de acceso; instala un agente de IA para automatizar su trabajo sin saber que ese agente tiene acceso a datos sensibles de la empresa.
Ninguno de estos incidentes requiere un fallo técnico. Todos requieren que una persona tome una decisión equivocada. Y en 2026, los atacantes están usando inteligencia artificial para que esa decisión sea cada vez más difícil de evitar.
«Las organizaciones deben estar preparadas para amenazas y adversarios que aprovechan la inteligencia artificial», advertía Jon Ramsey, VP & GM of Google Cloud Security, en el informe Cybersecurity Forecast 2026.
El informe de Google Cloud identifica un cambio cualitativo respecto a años anteriores: la inteligencia artificial no solo amplía el volumen de ataques, sino su sofisticación. Estas son las cuatro amenazas más relevantes para las empresas este año.
Actores como ShinyHunters —especializados en robo de datos y extorsión digital— están acelerando el uso de ingeniería social con IA. Su éxito en 2025 se basó en evitar los exploits técnicos y atacar directamente las debilidades humanas. El vishing (phishing por voz) ahora incorpora clonación de voz con IA, capaz de replicar el tono, el acento y los patrones de habla de ejecutivos de la empresa. Un empleado puede recibir una llamada que suena exactamente como su director financiero pidiendo una transferencia urgente.
A medida que las empresas adoptan sistemas de IA internos, aparece una nueva categoría de ataque: el prompt injection. Estos ataques manipulan los sistemas de IA corporativos para que eludan sus protocolos de seguridad y ejecuten comandos ocultos del atacante. No requieren acceso físico a los sistemas: se introducen a través de los propios datos que el sistema de IA procesa.
En 2026, Google Cloud prevé que la proliferación de agentes de IA autónomos escale el problema del «Shadow AI» a un nivel crítico. Los empleados están adoptando estos agentes de forma independiente para automatizar tareas, sin aprobación corporativa. El resultado son canales invisibles y no controlados para datos sensibles, que pueden derivar en fugas de datos, violaciones de cumplimiento y robo de propiedad intelectual. Prohibir los agentes tampoco funciona: solo empuja su uso fuera de la red corporativa, eliminando cualquier visibilidad.
El ransomware no es una amenaza nueva, pero sigue creciendo. Google Cloud es explícito en su previsión: «Esperamos ver más ataques de ransomware y extorsión. Este problema va a continuar y aumentar en 2026.» Los sectores de retail y cadenas de suministro de alimentos fueron especialmente golpeados en 2025, con daños de cientos de millones de dólares.
| Tipo de amenaza | Cómo funciona | Señal de alerta para el empleado |
|---|---|---|
| Vishing con clonación de voz | Llamada con voz sintética de un directivo pidiendo credenciales o transferencias urgentes | Urgencia inusual, petición de datos por teléfono, no se puede verificar por otro canal |
| Phishing con IA | Emails personalizados con contexto real del destinatario, sin errores ortográficos ni señales clásicas de fraude | Enlace inesperado, remitente ligeramente diferente, solicitud de acceso o pago |
| Prompt Injection | Instrucciones maliciosas ocultas en documentos o datos que procesa un sistema de IA corporativo | El sistema de IA responde de forma inesperada o solicita permisos no habituales |
Frente a este panorama, Google Cloud es claro en su recomendación: las organizaciones deben implementar procesos con múltiples checks and balances para defenderse contra las tácticas de ingeniería social potenciadas por IA. Pero nada de esto funciona sin personas entrenadas para reconocer amenazas y responder adecuadamente.
La formación en ciberseguridad ya no puede ser un programa anual de concienciación genérica. Necesita ser un proceso continuo, estratégico y medible. Por eso isEazy y S2GRUPO —referente europeo en ciberseguridad— han desarrollado conjuntamente la Escuela de Ciberseguridad de isEazy, un modelo de formación diseñado para transformar la cultura digital y reducir el riesgo humano en las organizaciones. Conoce más sobre esta colaboración →
El modelo opera en tres capas que se retroalimentan:
El primer nivel es sensibilizar a todos los empleados sobre los riesgos reales. No se trata de asustar, sino de generar conciencia mediante storytelling de casos reales, situaciones laborales reconocibles y conexión emocional con el riesgo. El objetivo es que cada persona entienda que puede ser objetivo de un ataque y que su comportamiento importa.
El segundo nivel desarrolla habilidades concretas adaptadas a cada perfil: usuarios generales, mandos intermedios, personal IT/OT, equipos de compliance y legal, y alta dirección. Un CFO necesita formación diferente a la de un analista SOC. Las rutas formativas por rol incluyen objetivos de competencia, evaluaciones prácticas y seguimiento de progreso.
El tercer nivel está dirigido a profesionales de IT y especialistas en ciberseguridad. Incluye cursos avanzados, laboratorios prácticos y formación en las últimas tácticas de ataque y defensa. Es el nivel que cierra el gap de talento técnico que el BID y la OEA identifican como crítico en América Latina.
Antes de diseñar o revisar tu estrategia de ciberseguridad, responde estas preguntas. Si la mayoría de las respuestas son «no» o «no lo sé», tienes trabajo por delante:
Con todos estos datos podemos llegar a una conclusión: la ciberseguridad ya no depende solo de la tecnología, sino de las personas que la utilizan cada día. El ebook de isEazy y S2GRUPO te ayudará a entender cómo involucrar activamente a tu talento en la defensa digital de tu organización. Descubre cómo RR. HH. y Formación pueden liderar el cambio cultural en seguridad, con un enfoque accesible, escalable y alineado con los desafíos reales del entorno corporativo.
El informe Cybersecurity Forecast 2026 de Google Cloud deja claro el escenario: las amenazas seguirán creciendo, la IA las hará más sofisticadas, y el eslabón más explotado seguirá siendo el humano. Pero también deja claro algo que a veces se olvide: el factor humano es el único sobre el que las organizaciones tienen control real.
La tecnología de seguridad es necesaria pero insuficiente. Los firewalls no detienen a un empleado que da sus credenciales voluntariamente porque cree que está hablando con su jefe. La formación sí puede hacerlo.
En un entorno donde el 94% de los incidentes involucran comportamiento humano, donde medio millón de profesionales de ciberseguridad faltan en América Latina, y donde la IA está democratizando las capacidades ofensivas, la formación no es un gasto: es la inversión de seguridad más rentable que puede hacer tu organización.
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La ciberseguridad en las empresas es el conjunto de prácticas, políticas y tecnologías destinadas a proteger los sistemas, redes y datos de una organización frente a ataques digitales. Aunque históricamente se ha gestionado desde el departamento de IT, el panorama actual ha cambiado radicalmente: según el informe Cybersecurity Forecast 2026 de Google Cloud, el 94% de los incidentes de ciberseguridad exitosos involucran comportamiento humano. Esto significa que la responsabilidad ya no recae únicamente en los equipos técnicos, sino en cada persona de la organización. Un empleado que abre un enlace de phishing, usa una contraseña débil o comparte credenciales por error puede comprometer toda la red corporativa en cuestión de minutos. Por eso, la formación continua en ciberseguridad es hoy una responsabilidad compartida entre IT, RRHH y cada empleado.
En 2026, las principales amenazas de ciberseguridad para las empresas son cuatro. La primera es la ingeniería social potenciada por IA: los atacantes usan inteligencia artificial para crear suplantaciones hiperrealistas de directivos o personal de IT, especialmente a través del vishing (phishing por voz con clonación de voz). La segunda es el prompt injection: ataques que manipulan los sistemas de IA corporativos para eludir sus protocolos de seguridad y ejecutar comandos ocultos del atacante. La tercera es el Shadow AI o Shadow Agents: empleados que adoptan agentes de IA autónomos sin aprobación corporativa, creando canales invisibles por donde pueden fugarse datos sensibles. La cuarta es el ransomware y la extorsión digital, que según Google Cloud seguirá creciendo e intensificándose en 2026. En América Latina, el phishing y la ingeniería social son los vectores predominantes, con México registrando 40.600 millones de intentos de ataque solo en el primer semestre de 2025.
La formación en ciberseguridad actúa sobre el eslabón más vulnerable de cualquier organización: las personas. Según el informe Cybersecurity Forecast 2026 de Google Cloud, el 94% de los incidentes exitosos involucran comportamiento humano, lo que significa que la mayoría de los ataques no se producen por fallos técnicos sino por decisiones humanas en situaciones de presión o desconocimiento. Un programa de formación continua reduce ese riesgo de tres maneras: primero, genera conciencia real sobre cómo funcionan las amenazas actuales (phishing, vishing, ingeniería social con IA); segundo, desarrolla competencias específicas por rol, ya que un CEO necesita formación diferente a la de un analista IT; y tercero, crea hábitos y protocolos de respuesta que se activan automáticamente ante situaciones sospechosas. La formación no es un sustituto de la tecnología de seguridad, pero es la única medida que actúa directamente sobre el factor humano, que es precisamente donde se originan la mayoría de los ataques.
La concienciación y la formación en ciberseguridad son complementarias pero no equivalentes. La concienciación es el primer nivel: su objetivo es que los empleados entiendan que los ataques existen, cómo se producen y por qué pueden afectarles a ellos personalmente. Suele basarse en contenidos cortos, casos reales y simulaciones de phishing. Genera sensibilidad ante el riesgo, pero no desarrolla competencias. La formación va un paso más allá: desarrolla habilidades concretas para identificar amenazas, responder ante incidentes y aplicar protocolos de seguridad en el día a día. Está diseñada por rol (usuarios generales, mandos intermedios, personal IT, alta dirección) y se evalúa mediante pruebas de competencia. Una estrategia de ciberseguridad eficaz necesita ambas: la concienciación prepara el terreno y la formación construye la capacidad real de respuesta. Según el informe de Kaspersky 2024-2025, el 48% de las empresas en LATAM reconoce no contar con personal cualificado suficiente en ciberseguridad, lo que evidencia que la concienciación por sí sola no es suficiente.